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Las bellezas naturales de las grutas de BALAMCANCHÉ y el cenote de DZITNUP
Cerca de Chichén Itzá, en las entrañas de la tierra, encontrará las Grutas de Balamcanché, que además de sus
extraordinarias formaciones rocosas y cenotes, fueron un santuario maya, en el que quedan como testimonio
pinturas rupestres, ofrendas y el Trono de Balam. Visite la tradicional ciudad de Valladolid y el bellísimo
cenote de Dzitnup, cuyas estalactitas penden formando una fantástica techumbre que resguardar las
transparentes aguas donde se puede nadar.
El camino hacia la COSTA YUCATECA, guarda misterios y ofrece deleites.
Después de rodear Mérida encontrará la ciudad maya de Dzibilchaltún con su Templo de las Siete Muñecas y el
cenote de Xlacah. Para los que quieren conocer las costumbres e ideología de los orgullosos habitantes de la
península de Yucatán, está el interesante Museo del Pueblo Maya.
Más adelante en el recorrido, se llega a la costa de Progreso, lugar ideal para practicar el kayak en las
tranquilas aguas que se deslizan en sus playas. Puede también llegar hasta Chicxulub donde se encuentra el
cráter de un meteorito, e ir a las playas de Telchic o ver los flamencos en Uaymiún. También puede visitar
el antiguo puerto maya de Xcambó.
CHICHÉN ITZÁ, espléndida ciudad maya, representante de la sabiduría en arqueo-astronomía.
Imponente es su arribo al ver El Castillo o la Pirámide de Kukulcán en la que, en cada equinoccio, al salir el
Sol, desciende por su escalinata el dios Kukulcán en forma de serpiente.
Conozca el observatorio "El Caracol", otra manifestación de los conocimientos de los astros que tenían los
antepasados. Admire la belleza de la Casa Colorada, la Iglesia, el Edificio de las Monjas y el Templo de las
Mil Columnas. Y muy cerca déjese sorprender por la ciudad maya de Ek Balam con su Palacio Oval y la Estructura
XVI.
DZILAM DE BRAVO y RÍO LAGARTOS, espectáculos de color rosado.
Elija el escenario y goce de cientos de flamencos rosados que levantan el vuelo en los brazos de mar, litoral
de la costa yucateca. Dzilam de Bravo es la opción más cercana: marismas, manglares y otros parajes enmarcan
el encanto de ese lugar. Un poco más lejos se encuentra la Ría Lagartos, en cuyo calmado oleaje anidan estas
exóticas aves. Visite también San Felipe, cálido pueblo de pescadores cuyas casas de madera pintadas de
colores brillantes, harán su visita inolvidable.
Las HACIENDAS YUCATECAS, testimonio del esplendor del 'oro verde'.
Conozca los antiguos cascos de estas haciendas: Yaxcopoil resalta por su elegante arquitectura de estilo
neoclásico y aloja un museo arqueológico. La hacienda Teya, cuyo inmueble data del siglo XVII, hoy ha
convertido su casa principal en hotel; su casa de máquinas en salón de fiestas y cuenta también con un
restaurante cuya fama culinaria regional ha traspasado sus linderos. Uayalceh, en medio de un tono de
abandono, aún se encuentra en actividad. Xcanchacán, conocida por la imagen de su arco mixtilíneo que
enmarca su capilla, resalta por su casa de principal de tres pisos.
IZAMAL, antigua ciudad maya, hoy pintoresca población.
El centro de la ciudad de Izamal era una antigua plaza rodeada por cinco templos; de tres de ellos se
conservan vestigios. La actual fisonomía de la ciudad la ocupa el imponente convento cuyos brillantes
muros color amarillo roban nuestra atención ya que albergan un enorme atrio. Rodean el recinto religioso,
casas de la época colonial que con modestia pero con sabor, ofrecen al visitante delicias culinarias y
artesanías. No deje de dar un paseo por sus calles en una calandria tirada por caballos. Visite el camino a
Euán, donde se elaboran finas hamacas conocidas como 'lengua de vaca'.
MÉRIDA, la ciudad blanca que engalanan sus palacios, casonas y templos.
Fundada en la época prehispánica como Thó, conserva su trazo colonial y tres de los viejos arcos; el de
Dragones, el del Puente y el de San Juan, con los que se limitaba y engalanaba el acceso a la ciudad,
caracterizada por sus templos como la Catedral, espacios para resguardo de la fe. Durante el siglo XIX, el
Paseo Montejo y el Colón, se poblaron de bellas residencias palaciegas de las que sobresale, por su fachada
del plateresco La Casa Montejo; y también la elegancia del Palacio Cantón, que alberga las ofrendas del cenote
sagrado de Chichén Itzá.
La apreciada gastronomía y la herencia musical de la trova yucateca, así como sus bailables y espectáculos,
cada día de la semana dan vida a una plaza o parque de la ciudad de Mérida.
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