Se mantuvo aislado y no formó un asentamiento propio sino que estuvo ligado a las poblaciones de Tixkokob, Euán y Cacalchén. Inicialmente fue una hacienda dedicada al ganado y al maíz. Para mediados del siglo XIX incorporó a su actividad la producción de azúcar y para finales, se dedicó a la siembra y producción del henequén, tardíamente con respecto a otras haciendas. Todos estos cambios ocasionaron transfor-maciones en su arquitectura, principalmente en la época de auge, cuando era propietario Antonio Bolio Guzmán, que la recibió como pago a la venta del Teatro Bolio de Mérida, en 1880.
En 1993 Grupo Plan adquirió la hacienda para restaurarla y posteriormente, convertirla en hotel. De su antiguo casco se conserva la casa principal y la capilla; las demás edificaciones construidas en la última etapa, como son los estanques de almacenamiento, hoy se han convertido en las piscinas de la Habitación del Patrón, y del hotel.