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La hacienda de Santa Rosa se encuentra en lo que fue el antiguo casco de Ah-Canul; tiempo del que todavía se
conservan vestigios precolombinos en Chunchucmil.
La elevada producción henequenera de la región de Maxcanú, a fines del siglo XIX y principios del XX, dio
lugar a que se establecieran haciendas importantes: la más antigua, la de Granada; luego la de Santa Rosa y,
más tarde, Kochol, Santo Domingo y Chunchucmil.
Los hermanos García Fajardo fueron los propietarios de Santa Rosa en 1899. Testimonio de ello son las siglas
que todavía pueden distinguirse en la chimenea. Para los dueños, la hacienda fue una finca rural que además
de ser una instalación productiva; una de las más prósperas por sus plantíos, sobresalía por el ambiente,
según lo testifican los documentos familiares.
La hacienda es notable por la calidad arquitectónica de su casa principal, que fue remodelada varias veces.
En sus edificaciones se distinguen elementos coloniales, neoclásico y elementos modernos. En general es la
sobriedad de sus líneas lo que le da un especial encanto.
La hacienda contaba con todos los servicios y comodidades y en la última remodelación se mantiene el ambiente
original de la noria y el anden, del tanque de agua y de sus vestidores.
El singular tanque de agua aún nos sorprende por su excelente diseño. Se conservó para ser utilizado como
alberca que, frente a las habitaciones, permite refrescarse bajo los agradable rayos del sol que bañan el
jardín, y ofrece también la posibilidad de disfrutar de un área sombreada dentro de sus templadas aguas.
Desde la casa principal los hacendados miraban pastar a sus caballos. Por la tarde recorrían las haciendas
vecinas como Chunchucmil, Santa María Acu y Sihó o disfrutaban de la exuberante vegetación de los patios,
jardines y huerta que aún ahora hacen la estancia más placentera.
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